miércoles, 6 de abril de 2016

Atrapados en Woue

Cuento 8


[Día 29]
Por fin he logrado arreglar el maldito DCA. Aunque parece que ningún otro lo ha logrado aún. Maldita sea. Activar Comunicación de Alta Distancia;

S O S… S O S… S O S, Por favor, si alguien recibe este mensaje, que se lo comunique cuanto antes a la Federación de Navegantes Espaciales.
El equipo 147, enviado a analizar el planeta sexto del sistema C-98X, ha sido atacado y secuestrado por una civilización autóctona. Repito, necesitamos un rescate inminente en el planeta sexto del sistema C-98X. Al habla, el psicólogo y experto en energías Crim Rendel.

[Día 30]
Aún no he recibido respuesta. Seguramente tarden meses, quizás años, en venir a rescatarnos. Pero al menos hay que intentarlo, ¿no?
El planeta en el que nos encontramos, denominado comúnmente como Woue, parece estar habitado por unos seres bastante… pintorescos. No están demasiado desarrollados; no conocen la energía eléctrica, ni ninguna forma similar para avanzar tecnológicamente. Sin embargo, usan los recursos de la naturaleza logrando resultados impresionantes; cultivan unas setas luminosas que espolvorean cada cierta distancia, logrando iluminar la metrópolis cuando los soles se ocultan. También han desarrollado una serie de instrumentos musicales a través de unas plantas similares a cañas de azúcar. Los tocaron el día que nos capturaron.

Físicamente… tienen forma de silla. De hecho, se parecen bastante a las sillas primigenias. Son de un color azulado, para camuflarse con la corteza de los árboles que predominan en este planeta. Y si mis suposiciones son ciertas, existen machos y hembras. Se pueden diferenciar porque las hembras tienen un “cojín” en el respaldo y son ligeramente más grandes, mientras que los machos son sillas más cuadradas e incómod…

[Día 34]
Pff Se ha vuelto a encender. No tengo ni idea de quién fabrica esta mierda de aparatos, pero pienso denunciarles.

No sé en qué momento se cortó el otro comunicado. En cualquier caso, he descubierto algo nuevo e increíble: tienen un lenguaje.
Estos sillópodos han creado un alfabeto basado meramente en el ruido que hacen sus patas al deslizarse por el suelo. Según el tipo de chirrido y la duración, han logrado crear un lenguaje de lo más amplio. Si fuese capaz de aprenderme el significado de cada uno… Quién sabe. Les podría pedir que nos soltasen si logro reproducirlos. Estoy cansado de comer peras moradas, son demasiado amargas. Y el agua de este mundo tiene un color rojizo y está demasiado dulce.

[Día 37]
“¿Crim? ¿Hola? Soy Margie, acabo de arreglar mi DCA y de leer tus mensajes”

“Gracias a Hanten, sigues viva, ¿Estás bien? ¿Sabes algo del resto?”

“Nada, yo también estoy aislada de los demás, bajo un árbol de plátanos rosados. Por lo demás, ni un rasguño”

“Menos mal. Yo no puedo con estas sillas, me van a volver completamente loco. No paran de…”

“De eso justo quería hablarte, Crim”

“…hacer esos ruidos desagradables con sus patitas, hora tras hora, incluso cuando el sol se pone. ¿No los escuchas ahora? No hay un solo segundo sin que…”

“¡Crim!”

“…esas malditas sillas se arrastren de un lado a otro como gusanos. ¡Eso es lo que…”

“¡CRIM RENDEL!”

“¿Qué cojones te pasa ahora, Margie?”

“Pues que yo no veo ninguna silla. Son todo mesas. Unas más grandes y redondas con jarrones encima, y otras más pequeñas y cuadradas”

“Ah”

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